13 de junio de 2013

Apocalipsysinaí Now

Era tarde de viejunos. El olor añejo procedente del Sarcocéfago instalado en la habitación contigua venía cargado de aromas a hexágono conquistado con sangre, sudor y dados. Un manto de arena almohadilló mis pasos hasta la mesa de juego; aguardando en el tapete, un sobre lacrado con el sello del Alto Mando; contenido de la misiva: "Hoy, Operación Ostias en el Desierto; nombre en clave de su avatar, Dimento Rommel; vístase para la ocasión con uniforme de gala del Africakorps, referencia perchero” - Dimento Earl, sepultado bajo una duna remota en las discutidas tierras de la Península del SINAÍ -


Era tarde de viejunos. El olor añejo procedente del Sarcocéfago (1) instalado en la habitación contigua venía cargado de aromas a presagio ineludible, a lucha sin cuartel por cada centímetro de tablero, a hexágono conquistado con sangre, sudor y dados. Un manto de finísima arena blanca almohadilló mis pasos hasta la mesa de juego; aguardando a ser abierto en el tapete desnudo, un sobre lacrado con el sello del Alto Mando Aliado; contenido mecanografiado de la misiva: "Hoy, Operación Ostias en el Desierto; nombre en clave de su avatar, Dimento Rommel; vístase para la ocasión con uniforme de gala del Africakorps, referencia perchero".

Ataviado con una guerrera repleta de insignias y condecoraciones, unas bermudas a tono con el dobladillo a un palmo escaso de la ingle, botas de montar hasta la rodilla, fusta de jinete asida a la cintura y un bicornio casero de la marina francesa con 4 estrellas blancas de trapo mal bordadas a la superficie frontal de su gorro de cartulina, el General Patton Raf irrumpió en el Centro de Operaciones portando una caja en la que podía intuirse el logo tricolor de la fabulosa empresa juguetera española de nuestra niñez, las cuatro letras níveas de esa franquicia del Divertimento, CEFA,  que conquistara los corazones y el bolsillo de nuestros padres cuando aun éramos soldados rasos. Y todo gracias a un dueto, supongo que irrepetible por las circunstancias y genial por su legado, compuesto por Isidro Monés y Pepe Pineda.

Mi instructor en estas lides se golpeó la cacha desnuda con la fusta y ordenó silencio con un alarido seco. Esa firmeza en su voz, unida al semblante marcial ya descrito me hicieron enmudecer. ¿Qué podía hacer yo, simple veterano curtido en las refriegas veraniegas del Risk y del Stratego de mi juventud frente a un ludowarrior de renombre en los anales de la historia castrense? ¿Cómo no cuadrarme y aguantar en posición de firmes a que terminase de pasar revista a las reglas de combate y desplegase el escenario de nuestra inminente batalla?

Sinaí, título de iniciación a los wargames publicado por CEFA entre 1978 y 1985. La tirada inicial data, por tanto, del año en que mis padres me editaron y se vende - el juego - a un precio escandaloso en ebay, seguramente por gentes más relacionadas con la usura, el saqueo de tumbas y el tráfico de obras de arte robadas que por coleccionistas en apuros financieros o sobrepasados por las dimensiones de su ludoajuar (2).

Como ya sabéis o intuís, Sinaí está basado en el conflicto bélico que enfrentó a Israel y los países árabes vecinos en 1967, pero al no tener previsto alargar la partida durante 6 días y considerando las escasez de referencias cinematográficas de dicha contienda o la sonoridad algo forzada de los nombres barajados para comandar las tropas, Dimento Ben-Gurión y Gamal Earl Nasser, optamos por la atmósfera más transitada de la 2ª Guerra Mundial. Del rigor con el que recreamos el enfrentamiento entre norteamericanos y alemanes en el norte de África darán fe, además del título escogido para la reseña, el testimonio soliviantado y post-mortem de alguno de los caídos, concretamente de Dimento Rommel, y la exactitud de los muchos datos recabados con espíritu reporteril por quien suscribe este relato que proseguirá a golpe de citas.

- "Soy un soldado. Lucho donde me dicen y venzo donde lucho."

Un río de aguas cobrizas serpenteaba por la divisoria del tablero perfilando la línea del frente. Dimento Patton, mejor pertrechado a nivel táctico por su dilatada experiencia de combate, desplegó en formación de abanico inverso - herradura en la jerga cuartelaria - las unidades del VII Regimiento de Infantería Mecanizada. Al cubrir los accesos por puente de los flancos con una potencia de fuego francamente intimidatoria y muy bien defendida gracias al parapeto natural proporcionado por las dunas y la cadena montañosa fronteriza situada a escasos hexágonos de su Polvorín, el carismático y lenguaraz general de los ejércitos beige (3)  parecía estar invitándome a tratar de romper sus líneas por el centro. Pero el contingente nada desdeñable dispuesto sobre el asfalto en la retaguardia de dicha fortificación y las piezas de artillería atrincheradas tras el montículo de arena ubicado en el cruce de las carreteras que atravesaban de lado a lado el desierto, permitiendo un rápido traslado de tropas, desaconsejaban obrar en ese sentido. Los escasos recursos acuartelados tras los muros de su Estado Mayor y en el campamento establecido en el Oasis completaban una disposición que me atrevería a calificar de tibia, prudente y timorata.  Para tratarse de un estratega con fama de vigoroso, de atacar de frente sin importar el número de bajas, Patton Raf había escogido plantear una partida defensiva y de larga duración, sin importarle el tiempo o el tedio. Yo no.

De las 3 misiones posibles - conquistar el Polvorín, el Oasis o el Estado Mayor - con las que derrotar al enemigo, quiso el azar que mi objetivo fuese tomar su Cuartel General. Para lograrlo, penetrar sin más por la boca del embudo pattoniano se me antojaba algo torpe y suicida; una maniobra envolvente de distracción atacando por ambos costados que le obligase a dispersar aún más sus defensas, permitiéndome luego avanzar por la vía central sin dejar al descubierto mis tres enclaves estratégicos, requería algo más que las 12 unidades de infantería, 6 tanques y 3 cañones que integraban la División bajo mi mando, y conformarme con mantener la posición, cediéndole la iniciativa y el honor de ser él quien desatase las hostilidades, era impensable para un partidario de la Guerra Relámpago como yo. La sensación de estar a punto de librar una larga guerra de desgaste y trincheras demandaba una acción audaz con la que superar ese impasse inicial y proceder al intercambio de guantazos, pero ¿cuál?

- "Avanza hasta el último cargador de municiones y hasta la última gota de combustible... ¡y entonces avanza a pie!"

Aprovechando la orografía escarpada próxima al puente más oriental, decidí abrir brecha por esa zona con un  pelotón de soldados, los Violentos de Kelly, que no tardaron en tomar las casillas de río y arena aledañas desde las que proteger el avance de mis vehículos blindados, las unidades más rápidas sobre el tablero con 4 puntos de movimiento por turno en suelo raso frente a los 3 de la infantería y los 2 de las pesadas piezas de artillería. A pesar de estar al alcance de los proyectiles lanzados por uno de sus cañones y dos de sus tanques, la distancia - entre 3 y 4 hexágonos - y la posición - ocultos tras una hilera de dunas - desde la que efectuaban sus disparos mediante el tiro del dado hicieron que apenas hubiese que lamentar bajas y pronto pude aglutinar un buen número de efectivos en esa cabeza de puente improvisada en un par de rondas.

En un patético intento por detener una ofensiva tan poco premeditada como efectiva, mi rival pagó el peaje en términos de movilidad - la mitad de su capacidad de desplazamiento - que implica atravesar el accidente geográfico que había convertido en su bunker predilecto y se lanzó a un contraataque descocado con varios Sherman flanqueados por lo más bobo de su soldadesca que acabaría abonando con sangre y chatarra, ambas suyas, el tablero. El sargento retratado en la instantánea de mi/tu derecha eliminó él solo 2 tanques con una metralleta de gran calibre bajo su sobaquera antes de caer abatido por una ráfaga de balas disparada a ciegas por algún idiota del reemplazo que acudió a cubrir la vergonzosa acometida de Patton Raf.

- "En un universo gobernado por el azar, el caos y la entropía, la tirada de un solitario dado puede torcer el curso de la historia"

Y eso mismo sucedió. Nada me gustaría más que prodigarme con un sinfín de detalles pormenorizados acerca de lo acontecido tras esas escaramuzas que marcaron la apertura del juego, pero lo cierto es que las ostias se concentraron en esa sección del mapa durante cerca de una hora sin que nada digno de reseñar, salvo la continua llegada de refuerzos por ambas partes, sucediese. Cuando las fuerzas sobre el tapete se vieron significativamente mermadas, una serie de catastróficas puntuaciones consecutivas con el puto dado me pusieron en franca desventaja en cuanto a número de unidades y capacidad de fuego, obligándome por vez primera en toda la partida a replegar mi menguada tropa hacia posiciones defensivas. Todo en vano, porque una lluvia de obuses y proyectiles desmenuzó al convoy que se batía en retirada y los restos del ejército rival, muy castigados también, pero en situación de superioridad, avanzaron por la carretera central haciendo trizas mi última línea de contención. Cayó el polvorín y calló Dimento Rommel abatido en las arenas del desierto por una esquirla que le seccionó la garganta y su apreciada voz de terciopelo.


La Península del Sinaí premiaba  la mayor determinación y arrojo exhibidos por este humilde narrador con un cementerio lleno de cadáveres con mi nombre, Dimento Earl, escrito en el brazalete que les acompañaría hasta su tumba anónima, como la fosa en la que arrojaron a su General, quien con la traquea cercenada aún acertó a preguntar ¿Nos echamos un 7 Wonders? Y vaya si jugamos. La semana que viene os lo cuento.

No concluyas este alucinante viaje a las trincheras de la memoria sin antes visitarnos en Dimento Games.

B.S.O de la partida: Patton (1970)-  Jerry Goldsmith
Música de fondo de la crónica: Scurrilous (2011)- Protest the hero


(1) y (2) La definición de ambos palabros puede consultarse en este enlace: ¿Entradas filler? Hablemos de palabras?

(3) Lo normal hubiese sido que el Africakorps vistiese de marrón y los yankees de verde, pero en Home Dimento strange things happens.

5 comentarios:

¡¡Ay, ay!! ¡¡Qué me da algo!! ¡¡Por dios, qué recuerdos!!

Jolines...no deberías poner estas cosas, me pongo nostálgico...

Otro clasicazo de Cefa. Que maravilla poder ver y leer a gente que rememora y aún juega a estos estupendos juegos. Pues ya tengo trabajo para este verano, hacer un post ( o varios) de los que tengo en mi colección de Cefa. ¡Qué emocionante!. Magnífica entrada esta y magnífico blog.

¡Pues para eso lo hacemos, para sacar la lagrimica...!

Todavía quedan bastantes viejunos por asomarse a la mesa de los dimentos, no necesariamente buenos, pero si entrañables.

¡Alerta Roja, Luis! Pongámonos de acuerdo, no sea que acabemos reseñando los mismos clásicos al mismo tiempo ;-)). Fantástica la Tabla Lúdica.

¡¡Un saludo!!

Bueno, no te preocupes, que yo con dos niñas pequeñas no tengo tiempo ni para pensar. De todas formas cuando las autoridades pertinentes (esas dos mismas niñas) lo permitan intentaré hacer la entrada en el blog y algún que otro vídeo y ya te avisaría para ponernos de acuerdo. Pero ya te digo, de aquí a que pueda hacerlo son capaces de reeditarlos y todo, jejeje (te imaginas).

Un saludo, fueras de serie.

Publicar un comentario en la entrada