19 de junio de 2013

Juego de Tronas Juegos mesa infantiles

No albergamos la menor duda de que vuestros retoños ni sueñan con estremecer la tibia colectiva a coces ni pretenden gobernarse a sí mismos o a los que les rodean como déspotas consentidos, malhumorados y caprichosos. Pero se acerca el verano y las horas de ocio multiplicadas nos obligan a todos a lanzar unas cuantas contramedidas para evitar que la muchachada torpedee la convivencia familiar. ¿Cómo? Echando con los chavales, sin importar su estatura o edad, una partida al Alta Tensión al día hasta que deseen matricularse en el extranjero en alguna ingeniería o adaptando vuestra ludoteca a las circunstancias. Y para ello, nada mejor que contar con el sabio y desinteresado consejo de dos sujetos ocultos tras un avatar de fieltro. Su trayectoria no puede sino inspirar confianza. - Dimentos Raf & Earl, sembradores de Concordia -

The summer is coming

"Los días son cada vez más largos y las noches, con los críos revoloteando incansables hasta el crepúsculo de la paciencia, también."  Dimento Raf, ojeroso a causa del cambio del horario escolar.

¿Alguien se imagina el destino que hubiese aguardado a los 7 Reinos si Joffrey Baratheon, ese psicópata pubescente con boquita de piñón, hubiera sido aleccionado en la pasión hacia los juegos de mesa y no en el tiro a la chica con ballesta? Si en lugar de los tifosi de la intriga y la espada, una legión de fanáticos de los eurogames fuera la que desembarcase en Poniente, el muchacho vería mitigadas sus ansias homicidas y sublimados en el tablero su retorcidos complejos edípicos, segurísimo. Pobre de él, obligado por el azar de la genética y las vicisitudes de lo Imponderable a torturar a inocentes pelirrojas.

No albergamos la menor duda de que vuestros retoños - los reales o los imaginados a la hora de hacer balance - ni sueñan con estremecer la tibia colectiva a coces ni pretenden gobernarse a sí mismos o a los que les rodean como déspotas consentidos, malhumorados y caprichosos. Pero se acerca el verano y las horas de ocio multiplicadas nos obligan a todos a lanzar unas cuantas contramedidas para evitar que la muchachada  torpedee la convivencia familiar. ¿Cómo? Echando con los chavales, sin importar su estatura o edad, una partida al día al Alta Tensión hasta que deseen matricularse en el extranjero en alguna ingeniería o adaptando nuestra ludoteca a las circunstancias estivales. Y para lo segundo, nada mejor que contar con el sabio y desinteresado consejo de dos sujetos ocultos tras un avatar de fieltro. Su trayectoria no puede sino inspirar la mayor de las confianzas.

Dimento Raf, veterano padre y tutor de dos simpáticos zagales, la Reina Cersei y Amon Raf, llevaderos como pocos y buenos jugones. Su instinto jodón suele permanecer aletargado hasta que olfatean la presencia de Dimento Earl, quien a pesar de carecer de descendencia, por ahora, no se limitará a sostener el tintero durante este post, dada su instrucción en el cuidado de sobrinos y equivalentes. Con semejante currículo, sería ridículo dudar de cualquiera de las tres propuestas que pasamos a resumiros brevemente.

I. Fantasma Blitz, "juego de reflejos para 2 a 8 individuos de fulminantes reacciones", dice de él Devir. Y tanto, el Matarreyes perdió su mano derecha en el transcurso de una partida al abalanzarse sobre uno de los objetos del tapete pensando que coincidía en forma y color con el representado en la carta levantada por Crupier Raf, cuando en realidad exigía, por eliminación, justo lo contrario. Cuidado con el ímpetu y el aseo personal a la hora de medirse en un torneo de esta guisa que unas uñas largas y afiladas pueden hacer mucho daño. Dimento Earl, aficionado de joven a las tragaperras y poco entrenado en lo que a dejarse ganar por niños se refiere, se hizo con el grueso del mazo cual pulpo hiperestimulado.

II. Carcassonne Junior, descendiente legítimo de su homólogo para adultos y pieza favorita de la Reina Cersei, ganadora de todas las contiendas celebradas en Home Dimento. Como iniciación al mundillo de la colocación de losetas en la que los participantes irán completando los caminos donde poder ubicar a todos sus meeples, el juego cumple con creces su cometido de divertir y mantener ocupadas las mentes de los críos a partir de 4 años. Si los adultos no disfrutaran del trance, adolecería de una grave carencia, pero no es el caso. Logrado y muy divertido para compartirlo con la chavalería, no exige luxarse la muñeca rotando las piezas como le sucediese en su momento al novicio Earl, algo ebrio, catando la versión padre.

III. Está escrito en el Libro de Linajes que hubo un producto infantil al que Dimento Stark tuvo echado el ojo desde tiempos inmemoriales. Era el Laberinto de Ravensburger y su precio, siempre excesivo, le obligaba a decantarse por otros juegos de menor enjundia y artículos bastardos con los que entretener a esa camada de lobeznos cobijada en su palacete norteño. Pero un día, hace ya varios inviernos, tras encontrarlo en Tiendas Poly a 4,99 € en la edición homenaje a Bob Esponja, decidió incorporarlo a su colección y reconocerlo como parte del legado familiar.

Su funcionamiento es bien sencillo: se disponen las losetas ilustradas con diferentes trayectos por todo el tablero, se reparten las cartas con el primer objetivo a alcanzar por el peón a cargo de cada jugador y a continuación y por turnos, intentamos conectar los caminos para que nuestra ficha llegue al icono que corresponda, desplazando un espacio las hileras de casillas en la dirección marcada por las flechas situadas en los laterales. Aunque la edad recomendada por el fabricante es de 7 años en adelante, la Reina Cersei, con tan solo 5 y muy poca ayuda, exhibió una destreza considerable a la hora de trazar sus recorridos y joder los del adversario. No tanta, desde luego, como la del primogénito de la casa, que nos dio a todos una paliza considerable en un tiempo record y sin abandonar esa sonrisita condescendiente ni por un momento durante toda la partida. Saber ganar siendo un chicuelo es complicado, pero aprender a perder lo es en grado sumo.

Visiblemente contrariada por la gesta de su hermano, la hija menor de Lord Tywin Raf asistió a la entronización del nuevo rey del tapete en silencio, con la cabeza apoyada sobre su brazo izquierdo, el morro torcido y la mirada ausente e impenetrable, como perdida en los recovecos del tablero. Sin apartar la vista del escenario de tan sentida derrota, solicitó permiso para levantarse y se retiró cabizbaja camino del sofá murmurando una letanía remota e incomprensible. Se sentó en la esquina más alejada, apretó las rodillas contra el pecho y tras recitar nuestros nombres una y otra vez, en un siniestro mantra que nos heló la sangre, alzó la voz y sentenció la plegaria entonando estas palabras: Valar Morgulis.

¡Valar Dohaeris!


Fantasma Blitz y Carcassonne Junior están disponibles en Dimento Games.

Música de fondo de la crónica: Dark Side of the Spoon(2000) - Ministry
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