25 de junio de 2013

Todo lo que Ana Botella le debe al 7 Wonders y nunca te contaron Reseña 7 Wonders

La pasada Noche de San Juan, mientras los demás se congraciaban con los Hados conjurando los males pasados en los fuegos purificadores del Solsticio de Verano, los madriles se lanzaban al asfalto recalentao vestidos de corto y con deportivas en un acto de apoyo a la candidatura de Madrid 2020 organizado por su flamante alcaldesa, la preclara, la irrepetible Ana María Botella. - Dimento Earl, panegirista a tiempo parcial y hasta los cojones de casi todo a tiempo completo -

"Una explosión espontánea de auténtico y genuino júbilo sacudió el graderío cuando nuestra flamante alcaldesa se encaramó al atril con forma de pebetero instalado en la intersección de los cinco anillos que componían esa enorme palestra. "Hoy es una noche para soñar - dijo sin apenas trastabillarse - ¡Que comience la Noche del Deporte!" Y el griterío ensordecedor de las masas reunidas por su común afinidad con el Espíritu Olímpico sirvió para expresar el consenso unánime de toda una ciudad en torno a su lideresa." Dimento Raf, narrador hiperbólico de los sucesos ocurridos la madrugada del sábado en las calles de Madrid, embotelladas por un enjambre de alegres mediofondistas.

Sí amigos, mientras los demás se congraciaban con los Hados conjurando los males pasados en los fuegos purificadores del Solsticio de Verano, los madriles se lanzaban al asfalto recalentao vestidos de corto y con deportivas en un acto, otro más, de apoyo a la candidatura de Madrid 2020. El 7 de septiembre saldremos de dudas, pero de resultar elegida, la capital le deberá toda su recién ganada nombradía a una figura irrepetible, estadista de raza que se mueve con habilidad gatuna en las arenas de la política municipal, y mujer emblema del self-made forjada en la senda del meritoriaje personal. Os hablo de Ana Botella, retratada sobre estas líneas con la mirada humilde de quien se entrega a la labor pública como los carmelitas descalzos, generosa y sin pedir nada a cambio.

Aunque no siempre fue así. Hubo un tiempo en que la genial regidora no se distinguía por su talento para ejercer el Buen Gobierno. Se le reprochaba padecer un cierto ensimismamiento aristocrático, mitad burbujeresco, mitad pijo-burgués, aderezado con las capacidades dialécticas de una fruta domesticada, ya fuera pera o manzana. ¿Qué milagro obró en Ana María tan prodigioso cambio, os preguntaréis? La respuesta es bien sencilla, los juegos de mesa. O mejor dicho, uno en concreto, un fantástico filler en cuyos misterios fue adiestrada por el lobby juguetil de los Dimento Brothers: el 7 Wonders.

Lo confieso, soy un ferviente admirador de la dirigente popular desde los años del grunge. Y la veneración que le profesa Dimento Raf va más allá del culto a lo Milf del que es militante radical. Se entenderá pues que nos prestásemos a formar parte de su equipo de asesores cuando Gallardón abdicó en su persona la gestión de la Villa y Corte, sede de una de las 7 Maravillas del Mundo Postmoderno: la Gran Zanja Simultánea.

Descartada una lectura comentada de la edición parbularia de El Príncipe de Maquiavelo o una partida al Ciudadelas de Faidutti - lo tenemos muy quemado - convocamos a nuestra musa conservadora a Home Dimento para iniciarla a pelo y sin expansiones, en los secretos del urbanismo estratégico y la gestión de una competencia desaforada entre megalópolis hambrientas de gloria y fanfarria cuyo dominio proporciona una sesión de 2 ó 3 horas de juego al 7 Wonders. El Leaders lo reservamos para una futura quedada con Rubalcaba.

Como no podía ser de otra forma, nos arreglamos conforme al más estricto de los protocolos. Dimento Raf se atavió con un conjunto muy clásico: náuticos marrones, bermudas beige y un nicki blanco con un inmenso jugador de polo y su montura bordados desde el cuello en pico hasta el entallado de la cintura. Yo, por mi parte, limité el vestuario a un bañador azul estampado con nudos marineros y gaviotas y me compuse el mostacho repeinando los extremos hasta formar dos perfectas volutas ascendentes enroscadas en espiral. Arropada por este ambiente deliciosamente distendido y familiar, Ana se mostró muy complacida aviniéndose incluso a colaborar en el despliegue y ubicación de los componentes sobre la cortina de baño reconvertida en tapete y orientándonos a la hora de componer un bodegón que a todos satisfizo. Un consejo a la hora de determinar la superficie de juego: no seáis parcos, optar por la mesa comedor extensible y abrirla hasta el límite del desmembramiento si queréis estar cómodos durante la partida. El área mínima individual para dar cabida de forma ordenada al tablero de maravilla y los diferentes tipos de cartas que iremos acumulando se obtiene apoyando la barbilla sobre el mantel con los brazos estirados al frente y realizando a continuación una brazada completa.


Doña Ana Botella captó la esencia de esta joya diseñada en el 2010 por Antoine Bauza tan pronto como sus ojos se posaron en el coloso de bronce representado en la caja custodiando el acceso al puerto de Rodas. Vanos fueron mis intentos de hacerle ver que aquella antorcha llameante en honor a Helios no se prendió durante una quincena olímpica, pero la idea, la metáfora de competir en recursos e infraestructuras por el favor del COI era perfectamente válida a efectos prácticos.

Por ese motivo, asimiló sin bizquear la necesidad de hacer acopio de materias primas, recursos manufacturados y monedas de oro con los que costear el levantamiento de las estructuras militares, civiles, científicas y comerciales imprescindibles para el florecimiento de la gran urbe de la Antigüedad a su cargo o para la construcción por etapas del prodigio arquitectónico asociado a la misma. Y aunque sortear su escepticismo en lo tocante a los beneficios en términos de puntos de victoria de invertir  en I+D+I o de apostar en el último Tercio por los gremios profesionales - los asimilaba a los actuales sindicatos y le salían ronchones por todo el cuerpo - precisó de no pocas explicaciones, lo verdaderamente difícil fue hacerle entender que pese a estar flanqueada por sendas ciudades emplazadas a izquierda y derecha, la suya no ocupaba el centro de nada.

Que el juego constase de tres Eras divididas en seis turnos basados en un sistema de draft - todos los participantes seleccionan simultáneamente una carta del mazo en su mano, realizan la acción deseada y pasan el decreciente lote restante al contrincante situado a uno u otro lado según la época en que estemos -, el abanico de opciones disponible por ronda -pago e incorporación de la carta al arsenal de nuestra puntuación o a la despensa de recursos y posibilidades de comercio, empleo/sacrificio de la misma en el progreso de la Maravilla o descarte a cambio de tres piezas de oro- y otros pormenores como la gratuidad de determinadas construcciones según las infraestructuras previas ya montadas, calaron tarde y mal, como si de un informe técnico de su etapa al frente de la concejalía de Medio Ambiente se tratara.

Pero tan pronto se sucedieron las partidas y convenientemente asesorada por uno de los dimentos, concretamente yo, su natural tendencia a la vara, el cilicio y el pelotazo hueco, la llamada Vía Cifuentes para Rato, acabó desembocando en una estrategia cambiante y abierta a lo que el azar y sus rivales dictaminasen, hasta el punto de ser capaz de ganar mediante una acertada combinación de disuasión militar comedida, cartas verdes e ingenios morados, o en sus propias palabras "la suma equilibrada de antidisturbios, investigadores precarios y liberados sindicales". No puede decirse lo mismo de Dimento Raf, obsesionado durante toda la velada con aplicar una táctica centrada en cosechar puntos por medio de estructuras civiles y un férreo control de la tesorería que mantuvo inalterable, con su fanatismo habitual, pese a mis recomendaciones y los consejos susurrados a su terco oído por una Botella inusualmente proclive al buen rollo, el consenso y la concordia entre las partes.

Tras recibir este cursillo acelerado de Política con mayúsculas y gestión municipal a escala humana, la alcaldesa de Madrid abandonó Home Dimento entre lágrimas y promesas de enmienda y reciclaje de sus políticas de gobierno, firme en su compromiso de ser el Faro que habría de guiar a esta su capital hasta el Olimpo de las sedes de unos Juegos, sin reparar en los costes ni escatimarle medios al cabildeo exigido para lograrlo. "Haré todo lo necesario y más" nos dijo antes de cruzar el umbral y dar un estruendoso portazo que hizo crujir los cimientos de una gran ciudad.

Y así nos va.



7 Wonders, artefacto lúdico-educativo, disponible en Dimento Games por 33,95 €.

B.S.O de la partida: Serenata Murga - Dimento Raf's whole Prole
Música de fondo de la reseña: Kind of Blue (1959) - Miles Davis

Dimento Earl
'Neófito pendenciero' y discípulo de Dimento Raf.

Ludoteca: préstamos y alguna adquisición vitalicia.
Ocupación actual: reciclando el karma por todas las partidas no echadas.

4 comentarios:

Increible..jajaja eres unico..toda una señora reseña de 7W,con acido por las venas....um +1 para ti

Vas a lograr que me ruborice, Paladin... Se agradece el elogio, pero con un juego como el 7 wonders y una alcaldesa como la Srta Botella no se me ocurre qué otra cosa podía contar. Un palcer tenerte por aquí, como siempre :)

Muchísimas gracias, Iván. Como le comentaba al camarada Catumarus, cuando hay buena materia prima -me refiero al juego, por supuesto - las cosas salen solas.

Por cierto, te lo digo aquí y en la respectiva entrada de tu blog: si finalmente los dimentos nos animamos a estrenar el Juego de Tronos para tablero será por culpa de esta pedazo de reseña:

http://misutmeeple.blogspot.com.es/2013/06/resena-juego-de-tronos-el-juego-de.html?showComment=1372183101356#c3740728635456338675

Saludos



Publicar un comentario en la entrada